viernes, 21 de junio de 2013

Capítulo 32 "Oportunidades"




Narra Elizabeth
No se dónde estoy, todo esta oscuro y frío... ¿Será mi mente? 

-Despierta Lizy 

Sólo unas alas me detuvieron en la caída pero en ver estaba flotando, todo era negro, ¿oscuridad? Serás real Bill... Como se que no me dejarás de nuevo... Es real o un sueño... Sus plumas acariciaban mi piel. Eso significaría que es real.

-Vamos Lizy...-susurro- despierta, pequeña

Estaba entre los brazos de mi Bill, mi dulce y tierno ángel de la guarda, aún llovía, el sonido de las gotas cayendo sobre el tejado me lo confirmaba.

-¿porqué paraste mi caída Bill?-reaccione, el sufrimiento volvería y me arrastraría a la oscuridad como siempre lo había hecho. Por qué Bill tenía que interponerse en el camino hacia mi felicidad...

-se lo que piensas Lizy y no, ese no es el camino, que pasaría con aquellos que te aman...

-no le hago falta a nadie, para Tom soy solo fin juguete sexual del cual tiene donde desahogarse, Mi propio hijo de odia, la razón por cual luche todo este tiempo... me odia Bill... No le hago falta...

- a mi Elizabeth a mi me haces falta, y mucha créeme, todo este tiempo no hago más que pensar en ti, ¿qué acaso no me ves? Estoy contigo no te fallare de nuevo...- una lágrima bajo por mi mejilla era estúpido pues ya tantas lágrimas derramadas que una más, una insignificante lágrima ya no tenía valor.

-te preocupas por nada, yo no tengo remedio quiero que mi vida termine aquí, todo esta perdiendo sentido 

-¡cómo puedes decir eso! ¿Acaso mis sentimientos no importan? 

-estas creándote un espejismo en tu corazón, no merezco tu amor Bill, quiero terminar con esto de una vez por todas...

-te llevare a un lugar Lizy a un lugar donde no nos conozcan...

Después de eso solo sentí las abrazadoras alas de Bill

Año 1702...
Los violines, violonchelos y demás me hicieron despertar de mi trance, estaba en una tina antigua de porcelana, el vapor inundaba las paredes de la habitación.

-Srta. Elizabeth el joven William la espera en el salón.

¿Dijo joven William? ¿Qué esta pasando?, las última palabras de Bill vinieron a mi mente.

...te llevare a un lugar Lizy, un lugar donde nadie nos conozca...
 Me levanté del baño de vapor, abrí las puertas, había una habitación tan grande como un salón, una gigantesca cama, sobre ella una vestido rojo con delicados encajes dorados y... Una máscara plateada.

Eso significa que estoy en el pasado... 
Y que además estoy invitada a un baile de mascaras... 

-mi niña, tiene que apurarse sólo falta usted.- entraron dos sirvientas para ayudarme a ponerme el vestido.

***
El salón estaba lleno de gente, las máscaras iban y venían unas sonrientes y otras tristes, doradas, plateadas, azules aterciopeladas de todas las formas, al sentir mi presencia todos pararon, se apartaron a un lado y al final de ese camino rodeado de gente estaba Bill, su traje era negro propio de la época, su cara estaba uniera por una hermosa máscara dorada, sus ojos resaltaban con tanta vida...

¿Será un sueño?

Mientras caminaba, la capa roja de mi vestido arrastraba levemente por el piso, salir avanzando las cabezas de más invitados se iban inclinando en son de reverencia. Cuando estuve a unos pasos de mi pareja de baile.

-princesa Lizy- inclino la cabeza

-sonreí- príncipe William, le ofrezco una disculpa por mi demora.

-esperaría toda una ida i es necesario, sólo para ver semejante belleza.- sentí la sangre subirse a mis mejillas, después de tanto tiempo Bill irgue provocando ese efecto en mi.- sería tan amable de concederme esta pieza.

Su mano fue tendida, puse la mía sobre la suya aceptando la invitación, el baile prosiguió y los lindos colores de los vestidos continuaron moviéndose.

-Linda forma de distraerme Bill... ¿Dónde estamos?

-Es mi pasado, esto es un lapso del tiempo que lo tengo guardado en mi memoria, es uno de mis favoritos, fue creado por mi... Y puedo volverlo a repetir cuantas veces yo quiera.

- Es precioso Bill...

-Luces encantadora Elizabeth-me sonroje, los movimientos del vals siguieron, su mano en mi cintura mientras que la otra se mezclaba con la mía...

La pregunta es, ¿si en estos momentos yo soy feliz? Entonces porque aún estoy calle do del techo de mi departamento con lo único que puedo ver son las gotas de la lluvia y el viento silbando contra mi frágil cuerpo...

¿Dónde estoy?

Narra Bill 

Hace tres días que Elizabeth no despierta de un trance que me obligue a ponerle en el bailábamos en una antigua época, al menos estaba más tranquila pero desde que trato de suicidarse estoy más preocupado con por ella, verla ahí sin poder moverse solo respirando y soñando en un mundo en un recuerdo eterno.

-hm mm...-suspiro-Bill no me dejes caer...

Algo iba mal, Lizy había salido del recuerdo... Tenía que despertarla.

Oh esto se iba a poner peor...

Narra Cam

-tonto suéltame, ni siquiera tenemos música, además no se bailar.

-por algo mi vida quiero enseñarte... Lo que hace años era practicado por los humanos

- esta bien pero note rías es probable que tema dos pies izquierdos

-tranquila...- susurre sobre sus labios, era impresionante como nuestro cuerpos encajaban a la perfección, como sus labios quemaban los míos consoló rozarlos, como la fecha de su amor atravesó mi frío corazón.

- no lo hago tan mal ¿verdad?

- te dije que era fácil - estábamos en nuestro escondite, el claro del bosque estos viejos árboles eran nuestro testigo, la luz del sol era perfecta como un reflector gigante... Si esto fuera en otra vida, si fuera un lindo baile con música de la época y vestidos de colores por todas partes... 

Nuestra vida habría sido distinta...

- pero que linda pareja... - esa voz... Como no sentí su presencia antes, o el olor azufre...

-señor...- susurre

- muy bien Cam, hiciste lo que me dijiste enamorar al ángel, a la pequeña hija de Bill... Ahora que cayó en tu trampa... Mátala

-Cam... ¿Cómo pudiste?- sus ojos se humedecieron, la tenía entre mis brazos, la había traído a la trampa, todo se me estaba yendo de las manos.

-¿qué estas esperando hijo?- esa voz era de mi padre, apareció en su magnificencia al lado de mi abuelo Lucifer, sus alas doradas como las mías se expandían a lo largo- ya la trajiste, ahora mátala, o prefieres que lo haga yo.

La misma historia se estaba repitiendo...

- no me digas Cam te enamoraste de ella...- río

- Cam sálvame...- susurro sobre mi cuello, aunque Sam se moviera con sus flechas no se podía salvar después de todo eran tres demonios contra una sangre tan pura,  contra una aura sí muerte y sin mancha.

- perdóname Sam...

- tengo miedo... Le tengo miedo a la muerte 

- Caaaaam- la voz de Lucifer sonó cantando - si no lo haces tú... Lo hará Thomas y será peor...

- hijo... Se te acabo el tiempo...

Mi alma fue consumida por la oscuridad, sentí como fui encerrado y confundido en una caja dentro de mi propio cuerpo y sobre el estaba mi padre, grite arañe lo que use de esas cuatro paredes pero era asfixiante manos negra trataban de ahorcarme...

-al fin y al cabo hijo mío... De nada sirvió mandarte tan lejos, si eres igual que tu madre...

Las palabras taladraban mi cabeza... Pero su voz fue clara... Como una luz como una salvación, algo que hizo acelerar mi corazón...

Te amo Cam... Nunca lo olvides 

Después escuche un golpe seco en la tierra, la caída de un cuerpo...

Termine haciendo lo que tantos años atrás había hecho, tratar de matar a Sam por las manos de mi padre, pero esta vez... Elizabeth Armstrong mi madre, no estaba para ayudarnos, lo más importante...

Ayudarla... 

By: Alex
Hola Chicas! Como estan? 
Les dejo este capitulo escrito por Alex, le quedo genial :)
Gracias por comentar y leer
Dentro de lo posible, nos vemos pronto!

Katherine.
E.A


domingo, 2 de junio de 2013

Capitulo 31"Madness"


Bill me lanzo suavemente a la cama, las respiraciones eran entrecortadas, nuestros labios curiosos y sedientos unos de los otros, cerré los ojos y me deje ir en sus besos.
Sus caricias y el sonido de la llovizna cayendo en el exterior me invadieron, el cielo estaba cubierto de nubes,rememorando la primera noche en que perdí mi pureza entre sus brazos.
No importa cuantas veces inhales, aun no puedes respirar
La más pequeña tela o ropa entre nosotros desapareció en segundos.
El aire me faltaba hasta que sus besos llenaban mis pulmones, sentía que mi piel estaba siendo arrancada si no sentía sus dedos recorrerla, no quería oír nada mas que no fuera su voz, la desesperación recorrió mis venas al sentir que no podía conseguir lo suficiente de él, lo quería todo.
-¿Qué sientes?- Me pregunto. Sus dedos fueron a quitar unmechón de mis ojos. Detuve su mano y la lleve a mi pecho.
-Que voy a estallar
Soltó una pequeña risa nerviosa, busque sus labios para hacerlos míos por un largo rato.
Rodee con mis piernas su cintura, y me abrace a su cuello mientras me entregaba a el por completo. Gemí ante el ligero dolor, sin embargo este se desvaneció gracias sus caricias en mi espalda, dando paso al éxtasis.
Fuimos uno, la debilidad, la lujuria y el amor.
Aun los besos y caricias quemaban de placer, sus latidos eran delatores de ese fuego que aun quemaba, mi corazón que difícilmente palpita parecía iba a estallar en llamas.
Nuestros suspiros se convirtieron en gemidos de pasión, no éramos capaces de detenernos, ambos nos necesitábamos más de lo que en algún momento supimos, ambos estábamos condenados a buscarnos por cielo e infierno, hasta encontrarnos, amarnos, y tomarlo todo.
Narra Cam
Aun tengo el sabor de sus labios en los míos.
Sam es lo único que me aleja de esta casa, de mi madre, de mi padre. Ella es la única que entiende lo que es vivir en un mundo donde nadie te escucha, siempre estas al medio de una guerra sin sentido.
Después de discutir con mi madre camine lo mas rápido a mi habitación para no oír su llanto, me recosté en mi cama, mi cabeza sobre mi codo. Alguien toco la puerta.
-Pase.-Era Lucifer, su visita me descoloco, la verdad es que aun le temo.
-Tranquilo Cam, solo vine a hablar contigo- Dio una lenta y tortuosa mirada a todas mis cosas.- ¿Estuviste discutiendo con tu madre?
-No le dije nada que no fuera cierto…
Se quedo en silencio.
-Cam, si bien  crees que yo soy estúpido, no lo soy- Dijo después de un rato.- Puede que tu padre lo sea…
-¿De que esta hablando?-Me recorrió un escalofrío.
-De la heredera del arcángel William, como ya debes saber.
Vi todo desmoronarse, me había descubierto.
-No hay nada que hablar respecto a eso.- Le dije fingiendo necedad.
-Imagino que… hay un plan detrás de tus visitas a la dulce e inocente Samanta, ¿no?-Elevo una ceja, mirándome fijamente. Si no inventaba algo pronto, acabaríamos ambosmuertos.
-Claro. Siempre lo hay.
-Quiero escucharlo.
Tome aire.
-Ya que no podemos acceder al trono a través del arcángel, ¿Qué mejor manera de debilitar su poder con la única patética cosa que le queda, su pequeña hija?
Lucifer sonrió.
-Como en los viejos tiempos… sabía que no me ibas a decepcionar Cam, por algo eres el mejor.
-Lo soy
-Quiero que a mi orden, la mates.
Perdí el aliento. La sola idea de ver a Sam sin vida hace que mi garganta queme, no pude emitir palabra alguna.
-Lo harás.-Me grito.
-A su orden, voy a arrancarle el corazón.

Esas palabras me produjeron nauseas, sin embargo debía mostrarme firme al plan del ejercito del cielo, yo era la pieza fundamental, y  por lo tanto no debía fallar. No importa si lo más puro y hermoso que eh tenido, se vuelve solo una pieza de ajedrez más en esta guerra.
Narra Liz
Desperté unas horas mas tarde,  Bill estaba dormido a mi lado.
Lo observe por lo que parecieron años, la forma en que su pecho subía y bajaba con su respiración me hizo sonreír.
-Mañana por la noche esto nunca abra ocurrido…-Le susurre al oído con tristeza, deje un fugaz beso en su mejilla y me aleje.
Me puse su camisa blanca, me quedaba grande pero lo importante es que tenía su aroma.
Sentí un pequeño maullido, Bandit salto a la cama a pedirme cariño.
-¿Qué haces aquí pequeño?
Ladeo su cabeza.
-Podrías estar con nosotros, Tom, Cam y yo.
Reí al darme cuenta del error en esa frase, no éramosprecisamente una familia que una mascota quisiera tener.
Medite unos segundos…
-¿A ti también te gusta estar solo?
Agacho su mirada.
Estaba hablando con un gato, lo tome en brazos. No quise despertar a Bill ya que aun era noche, así que con Bandit a cuestas me dirigí a recorrer mi antiguo departamento en busca de algo, que ni yo bien conocía.
Mientras Bandit ronroneaba, mi mano libre se dedico  a tocar cada cosa que se encontraba en la cocina, la sala, el comedor, tratando de absorber cada recuerdo. Todo volviócomo si hubiera sido ayer.
Las largas tardes de lectura y café.
Las noches de estudio con Bill.
El aire que se colaba por la ventana y me hacia temblar en las noches de invierno.
Los abrazos de Jimmy, sus escapes a mi cama.
Las mañanas en que no quería levantarme para ir a la universidad. 
Tom apoyado en su auto, con sus lentes oscuros esperándome para llevarme a algún lugar.
El silencio, el ruido…
El miedo.
No importa cuantas veces muera, yo nunca olvidare.
Las sombras.
Subiendo por mis piernas.
Mis brazos temblaron al recordar los momentos en que la oscuridad se empezó a apoderar de . Deje caer a Bandit, quien me dio una mirada furiosa y salió corriendo a la habitación.
Estaba tan claro ahora, siempre estuvo ahí. Invitándome a ir con el hacia la oscuridad.
Las sombras estaban en todas partes.
Empecé a temblar, no pude controlar las convulsiones de mi cuerpo, ni la parálisis de mis piernas.
Dificultosamente llegue a la habitación, busque a Bill pero no estaba, solo estaban las sabanas vacías, y un silencio sepulcral.
La lluvia se había vuelto más fuerte, golpeaba haciendo estremecer cada polvoriento mueble dentro del departamento. Entre tanto silencio escuche una voz.
-¿Bill, eres tu?- Pregunte al aire, pero nadie me respondió.
La voz se transformo en el llanto de un bebe… Cam.
Corrí hacia la cocina, buscándolo pero no estaba en ninguna parte, lloraba más y más fuerte.
- ¿Qué clase de madre dejaría a su bebe?- Grite- ¿Qué clase de madre soy?
-Mama…
Alguien jalo la parte inferior de la camisa, voltee, y me encontré con la mirada de mi hijo, tenia 5 años.
-Cam… mi pequeño…-Me agache a su altura, y lo abrace.
Estaba muy frio.
-¿Por qué no fuiste por mi, mamá?
No tenía una respuesta. Solo bese su frente para reconfortarlo.
Lo aleje para mirar su cara, tocar su mejilla y darle mi calor, pero grite de horror al apreciar sus ojos blancos y hundidos,piel pálida y plomiza, su aspecto cadavérico
Entre gritos y lágrimas, lo deje caer.
Ese no era mi hijo, él estaba muerto y ahora solo quedaba su sombra, que se unió con las demás.
-Perdóname Cam…  
Todo esto parecía una pesadilla, pero por mas que gritaba no lograba despertar.  
No había lugar donde escapar.
Un fuerte trueno hizo explosión en el cielo, corrí y me asomea la ventana, la lluvia caía como plasma denso, espeso, y negro desde nubes que oscilaban y parecían cobrar vida propia.
Subí a la cornisa de la ventana, quería acabar con toda esta tortura.
El extraño liquido mojo mi ropa y cabello dejándolo pegajoso. Alguien me dio un empujóntropecé y casi caigo al vacio, pero logre afirmarme del borde de la ventana.
Estaba a punto de caer.
-Le harías un favor al mundo si saltas, Elizabeth…- Me dijo la voz de Cam, esta vez adulto.
Cállate!-Le grite.
-Siento pena por ti Elizabeth.-Se rio con burla, desde abajodistinguí una figura semi-humana, solo veía sus ojos, eran rojos.-Ni siquiera eres capaz de darte cuenta, que nada de esto es real.
Apreté los ojos.
-Se siente real.-Dije entre lágrimas de sangre.
-¿No lo entiendes? Nada es real, nada de nada. Ni Tom, ni Bill, ni cielo ni infierno… ni siquiera tu adorado Cam
-¡Si lo es!
-¡Nada en tu patética vida es real!
-CALLATE!!!
Grite tan fuerte que sentí que mi garganta se desgarro.
Cada vez había más sombras saliendo por la ventana, y todas venían por .
Ya no tengo miedo.
Me deje caer a la nada…

… pero alas de ángel me detuvieron.

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